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El campesino, su hijo y caballo 8 junio, 2010

Posted by razzo in Personal, Pop Culture.
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Les voy a contar una historia de un campesino, su hijo y un caballo que usaban para transportar sus pertenencias. El señor iba montado con las cosas sobre el caballo y su hijo iba caminando de lado cuando unas mujeres que pasaban, observaron y murmuraron -Mira ese hombre que deja a su hijo caminar mientras él todo cómodo sobre el caballo. Al escuchar eso el hombre se bajo del caballo y subió a su hijo. Lo que no sabían esas señoras esque las cosas eran pesadas y podrían caerse. El pequeño niño iba arriba y las cosas eran tan pesadas que se caían. Un hombre que iba pasando, los vio y murmuro – Que poca madre, dejar que un niño pequeño cargué con las cosas él solito. El campesino se molestó y se subio sobre el caballo. Ahó iban los dos sobre el caballo ademas de las pertenencias, lo que ahcia que el caballo no pudiera galopar con libertad y soltura. La gente que los veía decía – ¡Que horror! ¡Pobre animal! Que esta gente no tiene cordura para bajarse.

La moraleja de este cuento es que siempre hablaran de ti, por más que quieras agradar nunca será suficiente y se hayará un negrito en el arroz. Por lo cual lo mejor es hacer lo que uno quiera desde el primer momento, sin fijarse si es lo correcto, lo politicamente correcto o lo bien visto por la suciedad. Al final nada de tus sacrificios importa y de todas formas hablaran. Casi siempre mal.

Para tu consuelo será mejor que te diviertas y seas dueño de tus decisiones, no dejes que gente que ni conoces ni te mantiene decida por tí. Al final lo impartante eres tu y nadie más que tu serás el que tenga la ultima palabra.

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En Monterrey, como te ven… ¿te tratan? 11 julio, 2008

Posted by razzo in Pop Culture.
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Había una vez un chiquillo de diecisiete años que nunca había sentido un rechazo social en su vida hasta que entró a su primer trabajo de verano. Entro a cierta cadena de cines y estuvo en atención a clientes en el área de dulcería. Nunca imagino que la gente lo trataría tan diferente solo por usar el uniforme del cinema. Era tan bizarro, la actitud hacia el era diferente cuando llegaba la plaza con ropa normal a cuando se ponía el uniforme. Sentía las miradas de menosprecio y al momento de interactuar con los clientes, algunos lo trataban como un vil sirviente y no como un empleado.

 

 

Ese niño era yo y recopilando ciertas situaciones a lo largo de mi vida en la “ciudad del progreso” puedo afirmar que Monterrey es una ciudad muy mamona. En otra ocasión paseaba por Plaza Cumbres y me detiene uno de seguridad porque traía una camisa, muy padre por cierto, sin mangas. Eso esta prohibido ahí. No podía creerlo, un mall de colonia poniéndose sus moños como si comprar mugres fuera un evento de gala.

La libertad de expresión se está perdiendo, escuche por ahí que cierta universidad privada que en su nombre reafirma ser de Monterrey estaba decidiendo que temas se podían hablar en sus clases y que no. Muchas críticas le llovieron porque la universidad es un espacio para la conciencia y no para la limitación de pensamiento. ¿Qué esta pasando con la libertad de expresión? ¿Es algo que quedó en el pasado?

Últimamente esto pasa con más frecuencia, unos chicos de prepa estaban grabando un video escolar con pasamontañas estilo Marcos el del EZLN y de repente los policías los detienen argumentando faltas administrativas por sospecha de criminales. Fueron catalogados por los medios locales como incitadores, como responsables de ser castigados por usar mascaras. Los confundieron con ladrones pero que acaso esa forma de evaluación no es discriminación.

La diferencia en tratos es sorprendente, si no me crees haz una prueba, un día utiliza ropa de marca, si quieres un traje, súbete a un auto de moda y verás que la gente se rinde a tus pies, no por ti sino por los posibles beneficios económicos que les puedas dejar. Y después de esa experiencia ve a los mismos lugares pero con ropa equis y habrá algo diferente ya sea en el trato personal, convivencia, inclusive en las miradas. 

 

                                                                                                            

La misma persona pero con diferente envoltura, es como los supermercados que ya comentábamos antes que le hacían el guácala (feo) a sus clientes dependiendo la zona socioeconómica donde vivían. En algunas zonas son mas Mc Roñas o KenFuchi que restaurantes de calidad. En conclusión, Monterrey es una ciudad con avances tecnológicos, la mejor en el país en niveles educativos y empresariales pero con respecto a la calidad humana de la mayoría de su gente esto cambia. La gente a pesar de ser joven sigue teniendo interacciones sociales pobres y muy decadentes, es común la discriminación por raza (xenofobia), sexo, condición social (clasismo), apariencia física; siguen existiendo comentarios y situaciones estupidas como hace cincuenta años cuando la gente era imbècil  por cuestiones socialmente aceptadas en aquella época.